Manuel Adorni tiene una explicación para la aparición de una montaña de dólares que antes no figuraba en sus declaraciones juradas: Bitcoin.
Según contó él mismo, entre 2014 y 2018 invirtió unos US$200.000 en criptomonedas y obtuvo alrededor de US$300.000 de ganancia. También reconoció que esos ahorros no habían sido declarados y explicó que él y su esposa habían ahorrado “en negro, como todos los argentinos”.
Después aparecieron las rectificaciones.
En la declaración correspondiente a 2023 incorporó US$513.000 en efectivo, registrados como provenientes de “venta de activos”. Chequeado reconstruyó además que las rectificaciones modificaron de manera importante el patrimonio que figuraba anteriormente.
Y acá empieza el verdadero K-drama.
Porque durante años teníamos al funcionario que hablaba de austeridad, esfuerzo, trabajo y sacrificio. Y resulta que, según su propia explicación, había una billetera bastante más interesante detrás del personaje.
No estamos hablando de encontrar veinte lucas en el bolsillo de un pantalón viejo.
Estamos hablando de medio millón de dólares.
La cuestión ahora no es solamente cuánto dinero tenía Adorni. La Justicia investiga de dónde salió, cómo fueron esas operaciones y si la explicación presentada permite reconstruir efectivamente el origen de los fondos. Incluso especialistas consultados por La Nación señalaron que demostrar movimientos en una billetera no necesariamente prueba quién controlaba esos activos en el pasado.
Y el asunto sigue teniendo capítulos.
Según información publicada el 21 de septiembre de 2026, la investigación continúa analizando las ocho billeteras virtuales que, según la defensa, estuvieron vinculadas a las operaciones de Adorni. La defensa sostiene que las inconsistencias patrimoniales pueden explicarse con ingresos, ahorros previos, inversiones y otros movimientos familiares.
Ahora bien...
Hay algo que el guionista de este K-drama entendió perfectamente:
El tipo no era pobre.
Tenía Bitcoin.
Tenía dólares.
Tenía ahorros.
Y aparentemente tenía también una habilidad extraordinaria para que todo eso no apareciera donde tenía que aparecer.
Así que tranquilamente podemos imaginar la serie.
“Adorni: pobre, pero solamente en la declaración jurada”.
Y el final todavía no está escrito.
Netflix, dejá de hacer series de millonarios coreanos. Acá tenemos material propio.